A la hora de planificar una transición justa, la coordinación es esencial. Sin ella, muchos de los diálogos, análisis y otras tareas de planificación pueden ser incoherentes o no llevarse a cabo en absoluto.
Una entidad con el mandato y los recursos para coordinar debería ayudar a reunir a las diferentes partes interesadas, desarrollar algunos recursos de conocimiento iniciales que puedan fortalecer su capacidad para entablar un diálogo y, potencialmente, movilizar financiación para algunas de estas primeras tareas.
Crear o designar una entidad que coordine la participación de las partes interesadas —y el proceso de planificación en general— puede ayudar a maximizar las sinergias y garantizar una comunicación coherente con el público y las partes interesadas que puedan verse afectadas. También es necesaria la coordinación dentro del Gobierno, ya que muchas carteras y diferentes niveles del Gobierno tendrán que asumir responsabilidades y trabajar juntos.
Funciones y responsabilidades
El papel de la entidad coordinadora es mantener una visión de conjunto de lo que está ocurriendo e identificar formas de hilvanarlo todo en un plan de transición justa y coherente. La entidad coordinadora no es responsable de decidir cómo se definen y priorizan los riesgos y soluciones de transición. Tampoco es responsable de todas las acciones necesarias para apoyar una planificación de una transición justa. Como no es probable que una sola entidad tenga la experiencia o los recursos necesarios para gestionar la amplitud de las cuestiones implicadas, distintas partes interesadas contribuyen a cada actividad y son responsables de ella.
Modelos de coordinación
No hay un único modelo de coordinación que funcione mejor; depende del contexto. La propia función de coordinación puede organizarse a nivel local o a un nivel superior, por ejemplo, el Gobierno provincial o nacional. Sin embargo, las experiencias históricas de transición sugieren que la planificación del desarrollo comunitario ascendente y dirigida localmente es beneficiosa. Tiende a generar resultados positivos y sostenibles. Por lo tanto, la institución coordinadora debe colaborar estrechamente con las partes interesadas locales. En muchos casos, se han creado nuevas instituciones específicamente para desempeñar esta función.
Transparencia
A fin de generar confianza en el proceso de coordinación, es importante garantizar la transparencia sobre los requisitos para formar parte del órgano de coordinación, su composición y su funcionamiento. También es importante indicar claramente cómo se utilizarán e integrarán en los planes definitivos las opiniones de las partes interesadas y las contribuciones a las consultas.