En los lugares en los que las prácticas insostenibles causaron degradación medioambiental, es importante que se aborde como parte de una transición justa, en particular si genera regularmente riesgos para la salud pública, actividades económicas o para los ecosistemas. Las intervenciones adecuadas pueden ayudar también a revitalizar la economía local, por ejemplo en los lugares en los que las tierras mineras puedan ser rehabilitadas de forma segura para otros fines y así interpretar un rol positivo en abordar los impactos sociales o económicos de la transición. (Véase el Módulo 3.4 para consultar la evaluación de los legados medioambientales y los análisis de la reutilización).
Por ejemplo, la tierra restaurada se puede usar para la agricultura, desarrollos industriales ecológicos u otras actividades económicas, tales como el turismo o la retención de carbono. Restaurar ecosistemas naturales es también un objetivo valioso que puede tener beneficios más amplios (por ejemplo, si al reforestar la tierra la comunidad puede lograr tener una mejor calidad del agua o una mayor biodiversidad).
Sea cual sea el resultado, los proyectos de remediación en sí mismos pueden ser fuentes valiosas de trabajo y así ayudar a abordar algunos de los impacto sobre el empleo de la transición. Los Gobiernos ocupan un papel importante en la rezonificación y en la reautorización de la tierra, en donde sea necesario, de manera tal que apoye la diversificación económica.
Las estrategias de remediación deben tener objetivos de salud pública y medioambiental claros, y poder apoyar estrategias económicas. Debe haber una clara responsabilidad para el monitoreo y el mantenimiento en curso de cualquier sitio en que continúe habiendo contaminación.
Un principio clave de orientación para las estrategias de remediación medioambiental es “quien contamina paga”. Pedir que aquellas personas que causaron el daño cubran los costos de repararlo, tanto como sea posible, minimizará el riesgo de que el público tenga que hacerse cargo del costo, lo que sería un resultado injusto. De todas formas, hacer esto suele ser difícil. Por ejemplo, un sitio puede estar abandonado o la contaminación puede haberse detenido hace tiempo, o las personas responsables del daño pueden ser pequeños terratenientes o personas trabajadoras informales (o ilegales) que son altamente vulnerables en sí. Incluso en los lugares en los que no se requiere por ley que las empresas restauren la tierra y las aguas que degradaron, es común para la remediación que sea un proceso lento o que nunca suceda, ya sea porque estas empresas responsables se declaren en bancarrota o por la aplicación deficiente de las regulaciones. Por lo tanto, es probable que se necesite inversión pública para algunas limpiezas y que el estado siga desempeñando un papel en la gestión de los lugares, al menos hasta que los nuevos inversores privados se hagan cargo de la propiedad si esto sucede como parte del redesarrollo (véase el Módulo 5.2 para ver ejemplos de los abordajes al financiamiento de la remediación medioambiental).